Hasta ahora todos mis trabajos de pintura han sido figurativos y aunque mucho se alejan del hiperrealismo, podría decir que entra dentro de una línea realista.
Continuamente he estado trabajando sobre temas de la vida cotidiana. Escenas aparentemente banales, las cuales utilizo para presentar lo que no está representado.
A medida que mi trabajo ha ido evolucionando, las escenas representadas han
cambiado también. En todos mis cuadros la persona es la protagonista, pero poco a poco, he ido dando el énfasis, al retrato. Un rostro representado, como espejo de lo que quiero que se le presente al espectador. El rostro lo utilizo como medio para referirme a otra cosa.
En este sentido, puede parecer que es un tema clásico, pero todo depende de los elementos que utilice para ello. Cuando hablo de elementos, no me refiero únicamente al soporte y la técnica, sino al tamaño, a la composición de la imagen, al encuadre, y a otros tantos factores. Mostrar que el retrato puede llegar a ser un campo más abierto de lo que pensamos. No un retrato que tenga interés por describir los rasgos físicos de la persona representada, sino más bien, un retrato que muestre los rasgos psíquicos, y que estos a su vez, te lleven a otros planteamientos. Mi idea es la de utilizar grandes formatos, alrededor de los dos y los tres metros de largo y de ancho, y en todos los casos, un primer plano del rostro, el cual ocupe entre el 50% y el 100% de la tela.
No se ve igual lo que se representa cuando está representado por distintos ojos, como es el caso de los cuadros de Millet y Van Gogh, en algunos de los cuales el tema es el mismo, mientras que las formas de representarlo son completamente distintas. Esto nos hace ver distintos planteamientos en un artista y en otro. Con ello quiero decir, que voy plantear el retrato desde un nuevo enfoque, y sobre todo un nuevo tamaño, influido por los nuevos medios como son el cine, la fotografía y otros tantos medios que han causado nuevos puntos de vista dentro de la pintura contemporánea. Conseguir que los elementos como el tamaño, el encuadre y la técnica puedan llevar a sobrecoger al espectador, y no tanto los temas que aparezcan representados en el cuadro.
En este caso, los materiales empleados serían la témpera y el óleo, una combinación no muy común en pintura. Este uso, lo doy partiendo de unos ensayos que realicé este último curso de Bellas Artes en Santiago de Chile. Anteriormente yo empleaba como técnica mixta, acrílico y óleo, pero en Chile, los materiales, aparte de ser más caros, son de peor calidad. Por ello, en vez de utilizar acrílico como base del cuadro, Busqué otra alternativa. Cambié el acrílico por la témpera. Quería que fuese una técnica que actuase de manera similar al acrílico, por lo que elegí una que fuese también hidrosoluble, como lo es el acrílico. Sin embargo, los resultados fueron bastante distintos. La témpera, es una técnica totalmente mate, con la cual se consigue una gama de colores muy opaca. Cuando a la témpera le añadimos óleo, la témpera absorbe el aceite de linaza y quedan unos rastros de aceite alrededor de cada capa de óleo. Esto también crea unos efectos bastante especiales. En algunos casos, algunos de los cuadros que he realizado, pueden llegar a recordar a frescos, por la gama de colores, y la opacidad de la témpera, mientras que lo representado no alude a ello.
domingo, 27 de enero de 2008
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